Posteado por: Noodles | 27 diciembre 2011

Vuelve la buena educación

Buscando día a día noticias positivas para luchar contra este pesimismo (y no soy optimista ni mucho menos), me fijo en los pequeños gestos, actitudes o comportamientos que creo que son resultado de los momentos que estamos viviendo. 

Uno de ellos es que percibo que cuando voy a comprar veo más predisposición del empleado o empleada de turno a ser más amable con el cliente, a mirarte a la cara cuando le hablas y que te vas del negocio pensando que igual vuelvas otro día. Especialmente ocurre en los supermercados, en las tiendas pequeñas, salvo ocasiones, el trato es correcto. 

Y es que no hay que generalizar, ni mucho menos, pero no es lo mismo ganarte tu pan directamente a que te lo dé otro de forma indirecta. El que te trata indiferente detrás de un mostrador debe tener en cuenta que, por esa actitud de “tener un mal día”, igual no vuelves. 

Y eso que en las grandes superficies invierten mucho tiempo y dinero a tratar con el cliente. Pero hay cosas que no se aprenden en dos cursillos.

Es simplemente, buena educación. 

Posteado por: Noodles | 4 octubre 2011

La mujer del César

En este agujero en el que estamos inmersos y que sólo los más optimistas ven luz al final del túnel, hay frases de toda la vida que toman una especial relevancia. Ahora que todos fijamos nuestras miradas inquisitorias en el gasto público o, mejor dicho, en la malgasto público de algunos políticos experimento la frase: “No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerla”.

En el que caso que me ocupa no se trata de un multimillonario que alardee de su fortuna en tu cara, ni de políticos que no ocultan sus derroches sino de miembros importantes de ONG´S y Fundaciones que trabajan incluso en la cooperación internacional que alardean de yate, potente coche de la marca de los aros y una actitud prepotente. 

Sin hacer demagogia (en este caso no hace falta), tengo compañeros que las ve canutas para cobrar a fin de mes y siguen yendo a sus trabajos porque la gente que atienden no se la puede dejar ni un solo día. “Las mujeres (y hombres) del César”, no sólo hacen esa ostentación mencionada sino que son los que son capaces de reclamar veinte céntimos que han puesto de su dinero que faltaba para comprar algo. 

Legítimo el dinero que han ganado y libres para gastárselo en lo que quieran y cuando quieran. Pero sí, se podría tener más respeto no sólo a la gente que trabaja a pie de calle sino a las personas a las que sirven ya que nunca tendrán un yate, ni un coche “de los aros”, pero sí tendrán la dignidad que intentar no cobrar esos veinte céntimos que es menos que el gasto del papel y la tinta del bolígrafo que se han gastado para hacer su reclamación. 

Posteado por: Noodles | 22 enero 2011

Las rebajas del tío Paco

No nos hemos dado cuenta o no nos queremos enterar: los recortes sociales que están sucediendo estos dos años nos va a costar décadas volverlos a conseguir. Eso sí, algunos no nos hemos enterado y seguimos igual.

Ya no podemos apuntarnos veinte minutos que hemos trabajado de más para que nos lo devuelvan, ni exigir nuestros quince minutos de merienda. No, lo que hace años era una exigencia ahora es un callar la boca porque si pierdes tu trabajo, tienes diez que están esperando a que titubees, a que te enfrentes a la Patronal o te dé por exigir cobrar o recuperar las horas que has hecho de más.

No sé si es la Crisis más grande la la Historia Moderna (en África, Asia y algunos países de América del Sur se estarán riendo de “nuestra” Crisis); pero la supervivencia profesional pasa por no dormirse, renovarse y formarse.

Nos guste o no, las rebajas del tío Paco están aquí: para quitarnos derechos y tener un ojo abierto mientras dormimos.

Posteado por: Noodles | 2 enero 2011

What Crisis?

Me equivoqué.

Cuando empezó la Crisis no hice caso a los problemas de los bancos. Creía que no afectaría directamente a la gente. Pensé, sinceramente, que se jodieran y que si tenían menos ganancias no iban a afectar a las personas de la calle; que los directores y mandamases de los bancos serían los únicos afectados en sus ganancias.

Ignorante de mi. A veces me agarro a una ideología ardiendo y no te das cuenta , o no quieres reconocer, que el dinero mueve el mundo. Me guste o no. Leyendo a Punset llegas a algunas conclusiones y si el dinero es un mito de la Felicidad puedo estar de acuerdo pero, en estos momentos ayudaría a hacer sonreír a muchas personas.

Y lo peor son los recortes sociales, porque no se quieren dar cuenta que el Sistema no puede funcionar igual con Crisis que sin ella. Yo pasé ya por mi propia Crisis económica y ahora, afortunadamente,  no, pero siempre estoy alerta y me estoy previniendo porque no se ve la luz a corto plazo. Y no me quiero seguir sintiendo culpable por ello.

Aun así, Feliz Año Nuevo a todos y a empujar.

Posteado por: Noodles | 26 junio 2010

Locus de Control Externo

Tanto tiempo sin aparecer por aquí (y eso que es mi casa); todo para escribir un pensamiento sobre un concepto que se suele utilizar para personas en conflicto social que focalizan toda la responsabilidad de sus problemas hacia agentes externos: otras personas, infancia vivida… Nunca, o pocas veces, son conscientes que aunque somos como somos por muchos factores, nosotros también tomamos decisiones. Y a veces equivocadas y lo fácil es echarle la culpa al otro.

Viendo cómo está el panorama, parece que el locus de control externo es una pandemia que afecta a demasiada gente, de cualquier status social. ¡Qué fácil es tener la conciencia tranquila echándole toda la culpa a los demás!

Se duerme más tranquilo.

¿El antídoto? RESPONSABILIDAD.

Posteado por: Noodles | 7 marzo 2010

Renovarse para volver a Vivir

¿Cómo se te queda el cuerpo y la mente cuando experimentas, ya a las puertas de la madurez, emociones y sentimientos que nunca has sentido?

Cuando crees que tu vida va a dar pocas vueltas ya que vives en una ciudad pequeña, tienes tu trabajo, tu familia, un grupo de personas que forman tu red social y poco más. A medida que pasan los años acudes a bodas, bautizos, funerales y un día visualizas que tu vida dentro de diez años va a ser exactamente la misma. Sólo que más viejo y quizás más arrepentido.

Hasta que llega una decisión dolorosa aunque necesaria para poder vivir: RENOVARSE. Cortar con todo lo que ha sido tu vida hasta ahora, casi toda la gente que te rodea y, sobre todo, que mientras practicas la caída libre a la que estás abocado, frenas cuando estás apunto de estrellarte.

Y cuando tomas la decisión y ves que todo ha sido más fácil y menos doloroso de lo que podría haber sido, sientes alivio porque no has hecho tanto daño a la gente que dejas atrás. Que no eras tan importante y que tu ausencia no se va a notar. Lejos de que esto te moleste (la indiferencia), te alivia.

Y ahora es cuando vuelves a creer en la VIDA, en el AMOR, en el FUTURO y sobre todo en VIVIR el PRESENTE. Antes pasaban los meses sin que pasara nada. Ahora, los meses están repletos de vivencias.

Lo que no pasa en veinte años, pasa en seis meses.

Me puedo morir tranquilo.

Posteado por: Noodles | 3 enero 2010

Basura para borregos

Hace mucho tiempo que no veo los informativos de televisión. Por lo menos de forma seria. Antes, era capaz de ver cómo en 30 minutos (10 de ellos de deportes) reducían las “noticias” del día que pasaban en el Mundo entero. Después, me cansé de ver que esos 30 minutos estaban llenos de noticias tan “importantes” y “trascendentales” como estudios estadísticos de si las personas consumimos más carne o pescado, vamos de vacaciones a la playa o a la montaña o gastamos tal cantidad de dinero en las fiestas navideñas (adivinos, lo son un rato) Entonces empecé a cuestionarme si es que en el Mundo no pasan cosas más importantes, o incluso aquí, o que las guerras, hambruna y problemas sociales son una manía de cuatro izquierdistas que se quejan de cualquier cosa.

Los más conspiranoicos dirían que son los políticos y multinacionales que tapan los problemas reales con noticias banales. Otros, entre los que me incluyo, creen que simplemente es que no hay más. Que cada año repiten las mismas noticias pero adaptándolas a las situación social del momente (por ejemplo, “este año con la crisis, el gasto en Navidad se reducirá…”) En fin, que nosotros como buenos borregos luego comentamos estos descubrimientos en el bar mientras las verdaderas noticias las tenemos que buscar en Internet, haciendo una criba, claro, porque también hay basura que quitar.

Lo peor, es cuando les dan por machacar una noticia (preferiblemente morbosa) y toda una cadena de televisión aprovecha sus programas para denunciar, opinar, hacer juicios paralelos, juzgar y sentenciar. Lo más dramático es cuando culpan y nos alientan, a los borregos, a tomar partido como si de un circo romano se tratara y después se descubre (¡oh, Dios mío!) que a esa persona a la que nos han enseñado a odiar es inocente. Lejos de disculparse, el objetivo es buscar otra noticia para tapar esta vergüenza.

“Tranquilo majete, en tu sillón” (Celtas Cortos)

“Viendo la televisión”, añadiría yo.

Posteado por: Noodles | 24 diciembre 2009

El embarcadero

Hace veinte años cayó un muro de la vergüenza. Como escuché o leí por ahí hay otros muchos muros en el Mundo. Pero hay más de los que dicen en los telediarios: los muros que muchas personas tenemos en nuestras vidas. El mio cayó hace poco. Un muro que empecé a construir a principios de mi adolescencia y que, por fin, ha caido. Por lo menos una parte de él. Quizás la más importante, la que afecta a las relaciones personales. Este último trimestre he estado muy vulnerable: si los que están a mi alrededor me hubieran querido hacer daño, me hubiera hundido.

Siguiendo a la caída de una construcción (Muro), viene otra: un embarcadero. Una noche de octubre en el un aire del Norte entró con fuerza por encima del muro derrumbado para construir uno juntos. Diferente, mejor, más auténtico, más sincero, más vital.

Como dice Fito:
“No hay más razón que un corazón siempre loco por vivir”

Posteado por: Noodles | 4 octubre 2009

En el punto de mira

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En una sociedad democrática donde se contempla, en las leyes de cada país, los derechos y deberes de los ciudadanos existen líneas que o no están bien definidas o están tan borrosas que es muy fácil encontrar casos en los que se confunden derechos con una especie de patente para tener a la otra parte en un estado de miedo (por llamarlo de alguna manera), abogando por la defensa de nuestro derechos. Dicho de una manera sencilla sería: “cómo hacer las cosas para que la otra parte, dentro de sus derechos, no nos denuncie” Ya no se trata de hacer las cosas bien o hacerlas según nuestros criterios, sino tener permanentemente en cuenta otros factores para evitar problemas.

Médicos, policías, maestros, educadores y políticos son algunos de los profesionales que están en este peculiar punto de mira de los derechos de los ciudadanos. Hay más, pero para no extenderme en ejemplos cogeré éstos de muestra.

Caso 1. Una persona va a urgencias con síntomas de resfriado con fiebre. El sanitario, en su primera observación, está casi convencido que no se trata ni siquiera de una gripe común. Piensa que si fuera un familiar suyo le daría paracetamol y reposo un par de días. Pero no es un familiar. Debido a este factor ya no hace lo que él haría con un ser querido sino que le hace todas las pruebas posibles. De cara al paciente para descartar cualquier enfermedad, de cara a su propia protección: ¿evitar que en un futuro el paciente le pueda demandar por que no le hizo tal prueba?

Caso 2. Un maestro lleva siete meses de curso y falta un último trimestre para acabarlo. Es experimentado y sabe cómo llevar a grupos de alumnos e incluso se ha reciclado ante los nuevos problemas que han surgido con un sector de la juventud. Este año tiene un grupo de cuatro alumnos que boicotean la clase día sí y día también. El maestro lo ha probado todo y, en un mal día, hace un comentario desafortunado debido a un momento de alto estrés. El maestro entra a protagonizar un apertura de expediente, largo y tedioso, en el que queda mal visto por varios sectores de la comunidad escolar.

Caso 3. Una pareja de la Policía Local tiene que detener a unos políticos, ordenado por un juez, por presunta estafa en las cuentas públicas. Los agentes, siguiendo las indicaciones de un superior y la normativa del cuerpo, los esposan hasta presentarlos ante el juez. Un sector de los Medios de Comunicación y algunos partidos políticos se echan encima del Cuerpo de Policía acusándoles de exagerar las detenciones para favorecer a un partido político.

Caso 4. En un pequeño pueblo, un alcalde que se dedica a tiempo parcial a la agricultura, es objeto de una moción de censura por no justificar unos gastos. Viendo lo ridículo del gasto, casi todos creen que ha sido un simple error al no presentar la factura correspondiente. Da igual. Las presiones políticas de la oposición y los recientes casos de corrupción a nivel nacional ponen, a este alcalde, en el punto de mira y con su carrera política al borde de un precipicio.

Es una pequeña muestra pero hay más. ¿Cuántas veces realizamos un trabajo teniendo en cuenta que no nos llamen la atención? y ¿Cuántas veces modificaríamos nuestra forma de actuar si no tuviéramos este tipo de presiones? Hay quien pensaría que estos controles son necesarios para proteger los derechos de las personas. Pero, como las leyes están hechas de forma general, es muy difícil evitar estas situaciones en las que uno actúa para evitar un mal mayor. Sin llegar a justificar ningún error, la cuestión sería ¿cuántas veces hacemos las cosas bien porque creemos que se hacen de determinada manera, o actuamos para evitar las consecuencias negativas?

Posteado por: Noodles | 15 septiembre 2009

Jóvenes Ni-Ni

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Odio las generalizaciones tanto como la intolerancia. Sin embargo, negar que existe una buena parte de jóvenes nacidos en la década de los noventa que ni estudian ni trabajan y que algunos medios de comunicación catalogan  de Generación Ni-Ni (ni estudian, ni trabajan), es llevar una venda en los ojos.

Tan preparados y satisfechos con sus vidas, y tan vulnerables y perdidos, nuestros jóvenes se sienten presa fácil de la devastación laboral, pero no aciertan a vislumbrar una salida airosa, ni a combatir este estado de cosas. El dato asomaba hace poco, sin estrépito, entre los resultados de la última encuesta de Metroscopia: el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. ¿Ha surgido una generación apática, desvitalizada, indolente, mecida en el confort familiar? Los sociólogos detectan la aparición de un modelo de actitud adolescente y juvenil: la de los ni-ni, caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar. “Ese comportamiento emergente es sintomático, ya que hasta ahora se sobrentendía que si no querías estudiar te ponías a trabajar. Me pregunto qué proyecto de futuro puede haber detrás de esta postura”, señala Elena Rodríguez, socióloga del Instituto de la Juventud (INJUVE).

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