Posteado por: Miguel | 11 Julio 2009

Oxígeno

y1p_cxHBgz7n6m9z0wA2vKsi4-wFTZL-LFHpGXBHj2hQ56uOIYsmtEQTtP9Zi7TPFhjv6_2sjOtCyI

Nos da la sensación que el tiempo transcurre más deprisa a medida que cumplimos años. Nos quejamos de que todo pasa a una velocidad tal que no disfutamos del momento. Paradójicamente, esperamos ansiosos fechas concretas: “A ver si pasa ya esta calor“; “las Navidades me ponen triste, espero que pase deprisa“; “a partir del año que viene me podré presentar a esas oposiciones“; “ya queda menos para que empiece la temporada de fútbol…

Los adolescentes ansían la llegada de la mayoría de edad porque para ellos significa libertad y que los adultos ya no les traten como niños; los jóvenes tienen prisa para comprar piso, casa y montar una familia antes de que sean demasiado mayores; los adultos, en la entrada a la vejez, cuentan los días que les quedan para jubilarse de un trabajo que les ha ocupado toda una vida.

¿Qué pasa con el ahora? ¿con el presente? ¿con vivir el momento? Cierto es que hay gente que lo vive y no se puede sentir identificada con el perfil anteriormente descrito pero los comentarios de impaciencia los escuchamos demasiadas veces. Necesitamos parar para oxigenarnos e intentar vivir un poco lo que pasa ahora y no esperar lo que pueda venir porque, a lo mejor, no llega, no pasa o simplemente pasará y estaremos esperando otro acontecimiento.

Vivir el momento no es ser irresponsable, es evitar que cuando seamos muy mayores nos demos cuenta que no nos queda esperar nada más y tomemos consciencia de lo que hemos dejado de vivir por no saber parar y oxigenarnos.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías