Hace veinte años cayó un muro de la vergüenza. Como escuché o leí por ahí hay otros muchos muros en el Mundo. Pero hay más de los que dicen en los telediarios: los muros que muchas personas tenemos en nuestras vidas. El mio cayó hace poco. Un muro que empecé a construir a principios de mi adolescencia y que, por fin, ha caido. Por lo menos una parte de él. Quizás la más importante, la que afecta a las relaciones personales. Este último trimestre he estado muy vulnerable: si los que están a mi alrededor me hubieran querido hacer daño, me hubiera hundido.
Siguiendo a la caída de una construcción (Muro), viene otra: un embarcadero. Una noche de octubre en el un aire del Norte entró con fuerza por encima del muro derrumbado para construir uno juntos. Diferente, mejor, más auténtico, más sincero, más vital.
Como dice Fito:
“No hay más razón que un corazón siempre loco por vivir”

” Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón”. Confucio.
Corazones encontrados en un embarcadero solitario.
Por: Xakisu el 25 diciembre 2009
a las 12:27
Llego tarde pero Feliz Navidad cugino, espero que seas muy feliz este año próximo.
Y espero que pronto vuelvas a tener internet, porque se te echa mucho de menos.
Un abrazo.
Por: JimLovell el 29 diciembre 2009
a las 23:00
Tengo conexión de vez en cuando: en el curro, me presento con el portátil a ver a la familia…jeje.
Creo que seguiré así una temporada pero me acercaré de vez en cuando por tu casa.
Saludos
Por: Miguel el 30 diciembre 2009
a las 19:07